Porqué no puedes parar de pensar y por qué te pasa

Cuando la mente no para de traerte pensamientos intrusivos

Puede que hayas estado viendo una serie en la televisión o manteniendo una conversación con un amigo y sentir que no estás ahí, sino en otra parte.

Como si tus pensamientos tuvieran el poder de llevarte a otro mundo, menos al momento presente y a lo que te está ocurriendo.

Y es que en ocasiones (muchas) la mente va por libre.

Una preocupación, una duda puede despertar en ti pensamientos de todo tipo. Y la mente no necesita demasiado para atraparte.

De hecho piensa en las veces que has pasado mala noche intentando dormir.

Seguramente hayas acabado frustrado por esos pensamientos que se supone que te están tratando de ayudar a que descanses.

Y es que a veces, cuanto más intentas solucionar algo usando la mente, más atrapado puedes sentirte. 

En terapia aprendes a dirigir los pensamientos de otra manera mas útil y eficaz. 

Rubén Monreal psicólogo sonriendo

¿Por qué le damos tantas vueltas a las cosas?

La mente es una potente máquina que nos ha ayudado a ponernos a salvo cuando nos sentimos amenazados o existe algo del contexto o de la vida que vivimos que nos hace sentir así.

Por ello, lleva a cabo una serie de funciones destinadas a dar con soluciones para dejar de sufrir, normalmente orientadas a evaluar, comparar, anticipar y analizar las situaciones.

Todo esto nos ha sido útil para nuestra supervivencia, pero ese flujo de pensamientos muchas veces no facilita que solucionemos lo que buscamos solucionar. 

A veces genera más problemas y dificultades, porque intentar anticiparlo todo no siempre garantiza que vayas a evitar el dolor o que puedas estar preparado.

Y aquí aparece una de las grandes dificultades: confundimos pensar constantemente en algo con estar haciendo algo útil para solucionarlo.

Rubén Monreal - Doctoralia.es

Pensamientos repetitivos, preocupaciones y rumiación:
¿son lo mismo?

En esencia comparten muchas características, pero no son exactamente lo mismo y reciben una etiqueta diferente según cómo aparecen y qué función cumplen.

La preocupación, por ejemplo, está más orientada a anticipar posibles consecuencias de una situación futura y buscar soluciones que permitan prevenirlas.

La rumiación, en cambio, suele estar más orientada al pasado, a revisar una conversación que has tenido, preguntarte si te has equivocado, si has estado a la altura o qué podrías haber hecho de otra manera.

Y, por otra parte, los pensamientos intrusivos tienen que ver con ideas, imágenes o impulsos que aparecen de forma automática, sin ni siquiera elegirlos.

Muchas veces su contenido es molesto y perturbador y tratamos de librarnos de ellos distrayéndonos o intentando que desaparezcan.

Estas experiencias pueden solaparse, aunque no necesariamente funcionan de la misma manera.

Retrato Rubén Monreal psicólogo sonriendo

Por qué intentar dejar de pensar se acaba convirtiendo en un problema

Dejar de pensar por completo y a voluntad no suele estar en nuestras manos, pero si quieres puedes hacer una prueba en este momento.

Durante los próximos 10 segundos intenta no pensar en lo que tienes ahora mismo detrás de ti. Difícil, ¿no?

Esto sucede porque nuestra mente no funciona como un interruptor que podemos apagar a voluntad, sino que está constantemente explorando opciones, soluciones y ofreciendo alternativas.

Puedes verlo como que intentar dejar de pensar es como tratar de enfrentarte a un orangután.

Medirte a nivel de fuerza con él, pensando que en algún momento podrás vencerlo sin ser consciente de la enorme diferencia de fuerza que existe entre vosotros.

Esa es la fuerza que puede llegar a tener la mente y los pensamientos cuando nos empeñamos en luchar contra ellos.

Y eso es lo que suele ocurrir con los pensamientos repetitivos y las preocupaciones.

Intentas analizarlo todo, buscas respuestas, pides explicaciones, revisas una y otra vez lo ocurrido o esperas a tener la certeza de que nada malo va a pasar.

En ocasiones estas soluciones te tranquilizan momentáneamente, pero al poco tiempo vuelven las dudas y necesitas otra vez encontrar una respuesta.

Así se construye un círculo vicioso en el que las soluciones que utilizas para dejar de preocuparte pueden terminar convirtiéndose en parte del problema.

Hombre frustrado delante del ordenador

¿Cómo dejar de darle vueltas a todo?

En cuanto a cómo dejar de darle vueltas a todo, en terapia psicológica hacemos un trabajo personalizado basado en mindfulness y técnicas que permiten observar los pensamientos sin dejarte llevar por ellos.

Son formas que nos permiten observar muchas veces el contenido mental como si observaras unos pájaros volar a través de tu ventana.

No se trata de conseguir que tu mente deje de pensar, sino de aprender a observar lo que ocurre sin tener que intervenir constantemente en cada pensamiento que aparece.

Cada persona necesita una manera diferente de abordar sus pensamientos y eso es algo que trabajamos en consulta: encontrar la manera que puedas distanciarte de ellos e integrarlos de una forma más en consonancia con la vida que quieres llevar.

Porque una cosa es que tu mente te proponga algo y otra muy distinta es que tengas que hacerle caso.

Y aprender a distinguir esto forma parte del trabajo.

Cómo trabajamos los pensamientos repetitivos y las preocupaciones en terapia

Desde mi manera de trabajar, basada en la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), mindfulness y recursos de terapia breve, lo primero es entender qué está ocurriendo y qué estás haciendo para intentar solucionarlo.

Porque no todas las personas se preocupan por lo mismo ni responden de la misma manera a sus pensamientos.

En las primeras sesiones exploramos qué situaciones despiertan esas preocupaciones, qué pensamientos aparecen, cómo te hacen sentir y, especialmente, qué haces cuando aparecen.

Esto último es importante porque muchas veces las propias soluciones que has encontrado para dejar de sufrir pueden estar manteniendo el problema.

Por eso, no se trata únicamente de hablar de lo que piensas, sino de identificar qué está funcionando, qué no y qué puedes empezar a hacer de una manera diferente.

A partir de ahí trabajamos con herramientas adaptadas a tu vida y a tus circunstancias, utilizando ejercicios de atención plena.

El objetivo no es que tengas una mente en blanco ni que desaparezcan todas tus preocupaciones.

Sino que puedas elegir cómo responder cuando aparecen y que no sean ellas las que decidan constantemente qué haces con tu vida.

Y eso requiere algo más que entender lo que te pasa. Requiere ponerlo en práctica en tu experiencia cotidiana. 

Rubén Monreal piscólogo sonriendo sobre una pista de deporte verde
Rubén Monreal - Doctoralia.es

Preguntas frecuentes sobre pensamientos repetitivos y preocupaciones

¿Por qué no puedo dejar de pensar en lo mismo?

Porque la mente tiende muchas veces a traer a tu experiencia esos escenarios que estás tratando de evitar, especialmente cuando interpreta que existe algún peligro o amenaza.

Si algo lo temes, tu mente puede volver a ello una y otra vez como una forma de intentar protegerte o encontrar una solución.

El problema aparece cuando esa manera de funcionar te mantiene atrapado en las mismas preocupaciones. Y puedes aprender a relacionarte con ellas de otra manera.

¿Qué diferencia pensar mucho de tener ansiedad?

Pensar demasiado es una actividad dentro de lo normal que cualquier ser humano tiende a hacer cuando algo le preocupa. La ansiedad no siempre viene unida a ese exceso de pensamiento, aunque puede haber relación.

A veces la ansiedad viene acompañada de tener demasiados frentes abiertos en tu vida, sin cerrar o decidir, pero no siempre hay una decisión pendiente detrás de ella.

Si quieres conocer más sobre ello, puedes leer también cómo trabajo la ansiedad en terapia psicológica.

¿Cómo puedo dejar de preocuparme por cosas que todavía no han ocurrido?

Con un trabajo y herramientas útiles para primero darte cuenta de que estás pensando y dejándote llevar por los pensamientos.

Buscar constantemente maneras de dejar de preocuparte por cosas que no han ocurrido puede convertirse en parte del problema.

Así que en terapia orientamos buena parte de la energía que empleas en dejar de pensar hacia observar lo que piensas y darle un giro a cómo te comportas ante ello.

No se trata de ignorar los problemas futuros, sino de distinguir entre aquello para lo que puedes prepararte y aquello que no puedes controlar por mucho que le des vueltas.

¿Cuándo deberías pedir ayuda psicológica?

Pedir ayuda psicológica no debería ser difícil, pero es cierto que debido a las historias que nos cuenta la mente, las soluciones que nos propone y muchas cosas más, a veces las personas tardamos en dar el paso.

O simplemente dejamos que el tiempo pase, confiando en que el futuro dé solución a nuestros problemas. Pero eso a veces es una trampa.

Cuando los pensamientos repetitivos se mantienen y condicionan nuestra manera de vivir, dejar pasar el tiempo sin cambiar nada no siempre hace que el problema mejore.

En ocasiones las preocupaciones acaban ocupando tanto espacio que empiezan a afectar al descanso, a la concentración, a las relaciones o a la capacidad de tomar decisiones.

No necesitas tener todos tus pensamientos resueltos para empezar a vivir

Nuestra mente está diseñada para divagar, para ser creativa, para crear, para pensar.

Por lo tanto, cualquier intento constante de pararla, dejarla en blanco o escapar de lo que pensamos puede ir en contra precisamente de lo que buscamos aquí.

Que es aprender a aceptar lo que piensas, cómo te hace sentir y cómo te posiciona en el mundo cuando tienes un problema y tienes que afrontarlo.

Aceptar no significa resignarte ni dejar de solucionar problemas reales.

Significa aprender a relacionarte con esas experiencias sin tener que luchar constantemente contra ellas.

Por lo tanto, aquí aprendes a ver lo que piensas y a elegir una mejor respuesta a la que sueles ofrecer cuando piensas en algo que te preocupa o no te gusta.

Soy Rubén Monreal, psicólogo.

Trabajo de forma online y presencial en estos momentos de forma limitada en Oviedo y Gijón, según disponibilidad.

Si llevas tiempo intentando solucionar tus preocupaciones y sigues encontrándote en el mismo punto, en una primera sesión podemos entender qué te está ocurriendo, qué has intentado hacer para solucionarlo y por dónde empezar.

Lo que dicen quienes ya han dado el paso

Esto es lo que pasa cuando eliges actuar.